La pregunta no es «cuál es la mejor», es «cuánta necesito». Y la respuesta cambia por completo según lo que quieras mantener vivo mientras dura el corte. Respaldar el router y unas luces para no quedarte a ciegas ni incomunicado es un problema pequeño: lo resuelve casi cualquier estación de las que se venden hoy. Salvar el congelador lleno, o aguantar un corte de horas sin que se te caiga el teletrabajo, ya es otra liga. La mayoría compra a ojo —de más o de menos— porque nadie le puso números al asunto. Vamos a ponerlos.
Un apunte de método antes de las cifras, porque cambia cómo se leen. Vationauta no finge pruebas de uso: no vas a encontrar aquí un «la enchufé cuando se fue la luz y aguantó tantas horas». Lo que hay es otra cosa: repasamos cada ficha técnica, la contrastamos con lo que se vende hoy en Amazon.es y calculamos nosotros mismos los vatios-hora reales, y por eso enseñamos la fórmula en vez de un titular redondo. En un apagón manda la aritmética entre lo que la batería guarda y lo que tus aparatos gastan; esa cuenta sí la podemos hacer contigo.
Según qué quieras respaldar. Solo el router, el móvil y unas luces para no quedarte incomunicado: te sobra con una estación de ~1 kWh, cualquiera de esa banda aguanta la tarde larga. Suma la nevera o el congelador y sigues en ~1 kWh, pero con salida holgada que arranque el compresor: en torno a un día cubierto. ¿Quieres respaldo para cortes de horas o de un día entero, o que la electrónica ni note el apagón? Entonces buscas capacidad ampliable y conmutación tipo SAI. La cifra exacta sale de tu lista de aparatos, no de un eslogan.
¿Cuánta estación necesito para un apagón?
Tres preguntas deciden el tamaño, y conviene responderlas en ese orden: qué aparatos quieres mantener encendidos, cuánto tiempo esperas estar sin luz, y si alguno de ellos no puede permitirse ni un parpadeo. Lo primero que sorprende es que los consumos que de verdad importan en un corte son más bajos de lo que la gente teme. Un router con la ONT de fibra tira de 10 a 15 W; unas cuantas luces LED se mueven entre 10 y 30 W; hasta la caldera de gas —su bomba y su electrónica— se queda en torno a 100-150 W. El que manda no es ninguno de esos: es la nevera-congelador, y no por su pico, sino porque trabaja las veinticuatro horas. Arranca y para todo el día, y sumando esos ciclos gasta del orden de 0,5 a 1 kWh en una jornada.
La cuenta, con la fórmula a la vista
La autonomía sale de una división simple: los vatios-hora útiles entre lo que consume el aparato. «Útiles» porque el inversor se deja por el camino en torno a un 15 %, así que de una estación de 1.024 Wh, el inversor te deja unos 870 Wh de verdad. La fórmula, para que la apliques a tu caso, es esta: autonomía (h) = (Wh × 0,85) / consumo (W). Con esos 870 Wh sobre la mesa, así es como rinde un kilovatio-hora cuando se va la luz.
| Qué respaldas | Consumo aprox. | Autonomía con ~870 Wh útiles |
|---|---|---|
| Router + ONT de fibra | 10–15 W | 2–3 días |
| Tres o cuatro luces LED | ~40 W | casi un día |
| Router + luces + cargar los móviles | ~60 W | una noche larga y parte del día |
| Nevera-congelador doméstica* | ~0,9 kWh/día | en torno a un día |
| Caldera de gas (bomba + electrónica) | 100–150 W | 6–8 h |
* La nevera es el caso tramposo: no consume constante, arranca y para, así que se mide por lo que gasta al día (~0,9 kWh) y no por vatios fijos —de ahí que ronde «un día» y no una cifra clavada—. El resto es cálculo directo sobre una estación de ~1 kWh (1.024 Wh) descontado el ~15 % del inversor. Suma tus aparatos reales antes de decidir: la calculadora de cuántos vatios-hora necesitas lo hace por ti en un minuto.
Más allá de la capacidad: potencia y respaldo
Tener batería no basta; hay que poder arrancar el aparato. Una nevera o un congelador piden un tirón breve al encender el compresor que multiplica por varios su consumo normal, y ahí una estación con salida holgada —de 1.800 a 2.000 W continuos, con un pico de arranque que llega a 3.600 W— cubre lo que a una más justa la haría saltar. Para lo esencial de un corte (router, luces, cargar teléfonos, la nevera) vas sobrado con eso; no necesitas arrancar el microondas para sobrevivir a un apagón.
La otra pieza fina es el respaldo instantáneo. Algunas estaciones funcionan como un SAI: en el momento en que cae la red pasan a batería en unos 10 milisegundos, un salto tan corto que los aparatos enchufados no llegan a apagarse. El router mantiene la conexión y el ordenador no se reinicia en mitad de una videollamada. Para el teletrabajo, esa continuidad es justo lo que marca la diferencia. Un límite importante, y es de seguridad: aquí hablamos de enchufar el aparato directamente a la estación. Cablearla al cuadro eléctrico de la casa para respaldar toda la vivienda es una instalación fija, y eso es trabajo de un electricista —queda fuera del alcance de esta guía—.
Las otras dos formas de aguantar un apagón
Antes de mirar modelos conviene descartar bien las alternativas, porque las tres se venden para lo mismo y no compiten en la misma liga. La primera es el generador de gasolina —el grupo electrógeno de toda la vida—, que da mucha más potencia por bastante menos dinero. El problema es dónde ponerlo: quema combustible, así que echa monóxido de carbono y no puede funcionar dentro de casa, ni en un garaje, ni en un balcón cerrado; hace un ruido considerable a cualquier hora; y hay que guardar gasolina y arrancarlo de vez en cuando para que no se gripe. En un chalet con jardín y cortes largos tiene sentido. En un cuarto piso de ciudad, ninguno.
La segunda es la batería doméstica fija, la categoría del Powerwall de Tesla y de sus equivalentes de otras marcas. Eso ya no es un aparato que se enchufa: es una instalación anclada a la pared, cableada al cuadro eléctrico por un profesional, que respalda la casa entera y se recarga sola con las placas del tejado. Cuesta un orden de magnitud más que cualquier estación portátil y solo compensa si ya tienes fotovoltaica o si los cortes en tu zona son cosa habitual. Una estación de energía es el término medio: no da para la casa entera, pero la compras hoy, la enchufas sin obras y te la llevas a la furgoneta el fin de semana.
Y si la casa no tiene red: aislada y off-grid
Hay un caso vecino que llega aquí buscando lo mismo y necesita otra respuesta: la vivienda que no está conectada. Una casa de campo sin acometida, un refugio, una caseta en una finca, un local en obra. No hay apagón que temer porque nunca hubo luz, y eso cambia las dos preguntas de esta guía.
La primera diferencia es que ya no dimensionas para un corte, dimensionas para siempre. En un apagón te basta con aguantar hasta que vuelva la corriente; en una casa aislada no vuelve nunca, así que lo que importa no es cuánta batería tienes sino cuánta consigues reponer cada día. Un consumo doméstico mínimo —frigorífico, luz, router, cargar aparatos— ronda los 1,7 kWh diarios, y eso lo cubre un campo de unos 800 W de panel en un día decente. Sin esa entrada, cualquier estación se vacía y se convierte en un mueble.
La segunda es que la entrada solar máxima pasa a ser la especificación que manda, por delante de la capacidad. De poco sirven 4 kWh de depósito si el aparato solo admite 500 W de placa: tardarás días en llenarlo. Míralo en la ficha antes que ningún otro número.
¿Hasta dónde llega una estación portátil aquí? Para una casa pequeña, una temporada o mientras decides qué hacer, cumple de sobra, y sin las obras que pide una instalación fija. Si en cambio vas a vivir ahí todo el año con consumos altos, el cálculo cambia de signo: ahí gana la instalación con inversor y banco de baterías, aunque tengas que meter proyecto y dinero por delante. La estación es el arranque barato; la instalación fija, la solución de quien ya sabe que se queda. Lo desarrollamos con las cuentas en respaldo largo.
Tres estaciones que encajan (y para qué apagón)
Casi todas las estaciones domésticas parten del mismo kilovatio-hora, así que aquí no hay una ganadora única: lo que cambia es a qué tipo de corte responde mejor cada una. Tres que encajan, puestas sobre sus fichas oficiales en lo que un apagón exige de verdad.
| Criterio | EcoFlowDelta 3 | BluettiElite 100 V2 | Anker SolixC1000 |
|---|---|---|---|
| Capacidad | 1.024 Wh | 1.024 Wh | 1.024 Wh |
| Salida CA continua | 1.800 W | 1.800 W | 2.000 W |
| Pico de arranque | 3.600 W | 3.600 W | 3.000 W |
| Ampliable | sí → 5 kWh | No | No |
| Recarga AC (0–100 %) | ~56 min | ~70 min | ~49 min |
| Entrada solar máx. | 500 W | 1.000 W | 600 W |
El color solo dice quién va por delante en esa fila, no si la estación es buena o mala: las tres son sólidas y ninguna gana entera. Las filas en gris son empate (todas parten del mismo kilovatio-hora). Un apunte para la Anker: su ficha viva en Amazon es un pack con panel solar de 100 W, no la estación suelta. El precio va en la ficha de la tienda, nunca escrito a mano.
EcoFlow Delta 3 — para el corte que se alarga
Es la única de las tres que crece: le añades baterías extra hasta rozar los 5 kWh, así que si lo que te quita el sueño es un apagón de un día entero, es la que se estira contigo. Añade una conmutación tipo SAI por debajo de 10 milisegundos y ya tienes el perfil de respaldo doméstico serio, el que aguanta un corte largo sin dejarte a medias. La repasamos entera en el análisis de la EcoFlow Delta 3.
1.024 Wh · LiFePO4 · 4.000 ciclos · ampliable a 5 kWh
Bluetti Elite 100 V2 — para recargar con sol (y moverla)
Si tienes sol y un rincón donde poner un par de placas, esta es la candidata: entra hasta 1.000 W por la toma solar —el doble que casi cualquier rival de su peso—, así que un par de horas de mañana despejada bastan para dejarla llena otra vez. Y sus 11,5 kg significan que puedes moverla tú, sin ayuda, al cuarto donde os toque esperar el apagón. Lo tienes todo en el análisis de la Bluetti Elite 100 V2; y si dudas justo entre esta y la Delta 3, ahí está el cara a cara EcoFlow vs Bluetti.
1.024 Wh · LiFePO4 · 4.000 ciclos · 1.000 W solar
Anker Solix C1000 — la mejor cuando el corte va a rachas
Hay apagones que no son un corte y ya está: la corriente aparece y desaparece a ratos durante horas. Para ese vaivén la Anker es la más cómoda, porque recupera el 100 % en unos 49 minutos desde el enchufe —aprovechas cada vuelta de la luz para dejarla llena antes del siguiente bajón— y entrega 2.000 W de salida, margen para el aparato más exigente de casa. Ojo antes de comprar: ahora mismo solo se vende en pack, con un panel solar incluido en el precio. Lo desglosamos en el análisis de la Anker Solix C1000.
Estas tres son un punto de partida, no la lista entera. Antes de decidir, pon tu corte en números con la calculadora de vatios-hora, que traduce tu nevera, tu router y tus luces a la capacidad exacta que te cubre. Y si quieres ver dónde queda cada modelo frente a todos los demás, el comparador de estaciones de energía las mide por la misma vara.
Abajo tienes dónde comprar cada una en Amazon (enlace de afiliación; la divulgación está arriba del todo). Del precio no ponemos cifra: cambia demasiado a menudo para fiarte de un número escrito hoy.
Enlazamos a Amazon. La ficha viva de la Anker es el pack con panel solar. Del precio no ponemos cifra: lo tienes al día en la ficha.
1.024 Wh · LiFePO4 · 2.000 W · pack con panel solar de 100 W
Preguntas frecuentes
¿Qué estación de energía necesito para un apagón en casa?
Depende de qué quieras mantener encendido. Solo el router, el móvil y unas luces para no quedarte incomunicado: te sobra con una estación de ~1 kWh, la banda más vendida. Si quieres salvar también la nevera o el congelador, necesitas esa misma capacidad pero con salida holgada (1.800–2.000 W) para arrancar el compresor, y cubres en torno a un día. Y si buscas respaldo para un corte de horas o de un día entero, mira una plataforma ampliable. La cifra exacta sale de tu lista de aparatos, no de un modelo concreto.
¿Cuántas horas aguanta una estación de 1 kWh en un apagón?
Descontando en torno a un 15 % que se queda el inversor, de una estación de 1.024 Wh te quedan unos 870 Wh útiles. Con eso, un router con la fibra (10–15 W) aguanta dos o tres días; unas luces LED, casi una jornada; y una nevera-congelador doméstica, en torno a un día, porque gasta del orden de 0,9 kWh en 24 horas arrancando y parando. La fórmula para tu caso es autonomía = (Wh × 0,85) / consumo en vatios.
¿Puede una estación de energía mantener la nevera o el congelador?
Sí, y es lo que más gente quiere salvar en un apagón. Una nevera-congelador doméstica no consume constante: el compresor arranca y para, y en un día suma del orden de 0,5 a 1 kWh, así que una estación de ~1 kWh la sostiene alrededor de una jornada. La clave está en la potencia: al encender, el compresor pide un tirón breve, y por eso conviene una estación con 1.800–2.000 W de salida continua y un buen pico de arranque, no solo mucha batería.
¿Sirve una estación de energía como SAI para el router y el ordenador?
Las que traen función UPS, sí. Cuando se va la red conmutan a batería en unos 10 milisegundos, un salto tan corto que el router, el ordenador o la electrónica de una caldera no llegan a reiniciarse: sigues en la videollamada como si nada. No todas la incorporan, así que si tu objetivo es que la electrónica no note el corte, confirma que el modelo declara respaldo tipo SAI y con qué tiempo de conmutación.
¿Necesito una estación ampliable para los apagones?
Solo si quieres cubrir cortes largos o repetidos. Para un apagón corriente de unas horas, una estación de ~1 kWh cerrada cumple de sobra y cuesta menos. Si te preocupa quedarte sin luz un día entero, o quieres ir sumando respaldo con el tiempo, una plataforma ampliable —que crece enchufando baterías extra— te ahorra vender y recomprar más adelante. Es una decisión de cuánto margen quieres, no de si la estación es buena.
¿Puedo conectar la estación al cuadro eléctrico de casa?
En esta guía hablamos de enchufar cada aparato directamente a la estación, que es el uso sin obras y sin riesgo: la sacas, enchufas la nevera o el router y listo. Cablear la estación al cuadro eléctrico de la vivienda para que respalde toda la casa es una instalación fija, y eso lo tiene que hacer un electricista con el equipo homologado. No des ese paso por tu cuenta guiándote por cifras de un artículo: es una cuestión de seguridad.